Muchos de nuestros pediatras aseguran que la salida de los dientes es asintomática, es decir que no les duele a los bebés y que no producen todos aquellos síntomas que desde nuestras abuelas estamos acostumbradas a escuchar: fiebre, dermatitis en el culete y alrededor de la boca, diarreas, etc.
Si dudamos que la razón por la que nuestro bebé (entre los 5 y 9 meses) está inquieto, lloroso, con insomnio, babeando sin parar, mordisqueando todo lo que lleva a su boca y notamos que tiene las encías enrojecidas, podemos dudar que sea por la salida de los dientes.
Para ayudarles a pasar esta etapa podemos:
- Darle una zanahoria fria, pelada y lavada, para que mordisquee (la prefieren a los mordedores de goma).
- Con una gasa limpia, envolver el dedo y rascarle suavemente la encía.
- Darle mucho de mamar o el chupete.
-Un mordedor de madera.
En el mercado hay alternativas, como el brazalete de Ambar, que al contacto con el calor de la piel desprende predominantemente ácido succínico, siendo absorbidos por la propia piel y produciendo este efecto analgésico. Algunas mamás prefieren colocarlo en el tobillo para evitar que el bebé juegue con el.
Otra posibilidad en aceites esenciales es el producto. Primeros Dientes de Neobulle, una mezcla natural y orgánica de clavo y lavanda para reducir el dolor, manzanilla para desinflamar,hierba de San Juan para facilitar el empuje y curar las encías. Un suave masaje en las encias con una gasita, máximo 5 veces al día, en niños mayores de 6 meses.
Normalmente duele mucho el primer brote de dientes, los siguientes van saliendo sin darnos cuenta y luego lo volvemos a recordar cuando sale alguna muela.
Muchas dosis de paciencia, mimos y brazos, ayudarán a nuestro peque a pasar esta etapa natural de su crecimiento.




