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Síndrome del Bebé Sacudido

05/11/2011 16:49:43

Autor: Cleveland Clinic ( www.clevelandclinic.org)

 


  

¿Qué es el síndrome del bebé sacudido (SBS)?

EL síndrome del bebé sacudido se refiere a un tipo de lesión cerebral que ocurre cuando se sacude con violencia a un bebé o niño pequeño. Las sacudidas pueden causar hemorragias en el cerebro (hemorragias subdurales) o hemorragias en las retinas (hemorragias retínales). Ocurren más lesiones cuando se tira al bebé sacudido en una superficie, resultando en el síndrome de impacto sacudido.

Cuando se sacude a un niño, el cerebro rebota de un lado a otro contra los lados del cráneo. Las cabezas de los bebés son muy grandes y pesadas en proporción con el resto de sus cuerpos. Esto causa hinchazón, magulladuras, y hemorragia en el cerebro.

Las posibles consecuencias de sacudir a los bebés o niños pequeños son extremas. Incluyen:

  • Daños al cerebro
  • Ceguera
  • Pérdida auditiva
  • Trastornos del habla y del aprendizaje, incluyendo retraso mental
  • Ataques epilépticos
  • Daño al cuello y a la espina dorsal, que puede llevar a disfunciones motores que varían en severidad desde torpeza a parálisis
  • Muerte

¿Cuáles son los síntomas del síndrome del bebé sacudido?

Un niño o bebé al que le han sacudido y por tanto tiene presión en el cerebro puede tener síntomas como estos:

  • Irritabilidad extrema
  • Vómitos
  • Poco apetito o problemas para alimentarse
  • Dificultades para respirar
  • Convulsiones (ataques)
  • Letargo (cansancio extremo, falta de movimiento, inhabilidad para mantenerse despierto)
  • Piel de color pálido – o azul
  • Magulladuras, como por ejemplo las marcas donde se le agarró, en los brazos o pecho
  • Una frente que parece más grande de lo normal, o una fontanela que parece sobresalir
  • Incapacidad para levantar la cabeza
  • Temblores (la temblona)
  • Incapacidad para concentrarse o seguir movimiento con sus ojos
  • Inconsciencia
  • Coma

¿Quién corre el riesgo de tener el síndrome del bebé sacudido?

El síndrome del bebé sacudido pasa más a menudo en bebés de hasta un año de edad, y lo bebés de dos a cuatro meses son los que tienen mayor riesgo. El síndrome del bebé sacudido no suele suceder después de los dos años de edad, pero si la sacudida es extremadamente violenta incluso puede afectar a los niños de entre cinco y seis años.

¿Por qué la gente sacude a los bebés?

Los padres o los cuidadores pueden pensar que el sacudir al bebé hará que este pare de llorar. Los padres o cuidadores pueden ser incapaces de arreglarse con la realidad de cuidar a un niño/a y pueden descargar su frustración con el niño/a. Algunos puede que no sepan que los resultados de sacudir a los niños son tan devastadores como lo son en realidad. No obstante, el sacudir a los bebes no está bien nunca.

¿Quién sacude a los bebés?

Las estadísticas indican que dos tercios a tres cuartos de la gente a la que se le ha encontrado culpable de sacudir a los bebés son hombres. Mientras que la escala de edades es grande, normalmente los hombres que sacuden a los bebés tienen veinte y tantos.

No es verdad que solo los hombres sacudan a los bebés. También se han encontrado madres y otras cuidadoras que han sacudido a los bebés. El síndrome del bebé sacudido puede suceder en familias de cualquier etnia, cualquier rango económico, y cualquier tipo de composición de familia.

¿Cómo se diagnostica el síndrome del bebé sacudido?

El SBS debe de tratarse inmediatamente. Los padres o cuidadores deben de llevar al niño/a a que le den atención médica de urgencia tan pronto como se den cuenta de que el bebé ha sido sacudido. Los adultos también deben de contarle al médico que el bebé ha sido sacudido. Algunos cuidadores que no digan la verdad pueden decir que el bebé se ha caído. Dependiendo de la severidad de los síntomas, los niños pueden requerir tratamiento como soporte respiratorio o una operación quirúrgica para parar una hemorragia.

Algunos síntomas se muestran enseguida, pero puede que otros no se hagan visibles hasta más tarde. Algunos niños pueden tener problemas de atención y problemas de comportamiento más adelante en su vida debidos a haber sido sacudido cuando eran bebés.

¿Cómo se diagnostica el síndrome del bebé sacudido?

A los profesionales de la salud no siempre se les dice la verdad sobre si la sacudida ha sido parte de la lesión o no. Además, los bebés y niños muy pequeños no pueden contar a los médicos o a las enfermeras lo que les pasó o lo que les duele. Muchos de los síntomas del SBS (como la irritabilidad, el vomitar, o la apatía) también son comunes para las enfermedades menos serias como las infecciones virales.

Se ha sugerido que los médicos deberían de usar pruebas adicionales cuando parece que sea posible que haya una lesión cerebral. Los rayos-x pueden mostrar una fractura craneal y los médicos pueden recomendar una prueba de resonancia magnética (siglas en inglés MRI) o un escáner por tomografía computarizada (siglas en inglés CT). Se le debe de dar especial atención a cualquier evidencia de hemorragia retinal (hemorragia en la parte posterior del ojo).

¿Se puede prevenir el síndrome del bebé sacudido?

Sí. No sacudas a los bebés o a los niños, NUNCA

Fuentes

www.dontshake.org

www.ninds.nih.gov

Esta información proviene de la Cleveland Clinic y no es su intención reemplazar el consejo de su médico o proveedor de servicios de salud. Por favor consulte a su proveedor de salud par información acerca de una condición médica específica. ©The Cleveland Clinic 1995-2011

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La televisión como canguro

09/10/2011 00:20:19

la television como canguro

Autor/ra: Laura Gutman

Que la pantalla de la televisión haga parte de nuestra vida cotidiana es un hecho tan real como el aire que respiramos. Así que no vale la pena rasgarnos las vestiduras en contra de la televisión en sí misma. Si bajara un extra-terrestre con su nave espacial en la Tierra constataría que existe un elemento común en todos los rincones del planeta -a pesar de las grandes diferencias entre regiones- que tiene atrapados, casi inmovilizados y prácticamente hechizados a todos los seres humanos que la habitan. Frente a la televisión, entramos en una frecuencia “alfa”, atraídos hacia el aparato como si tuviera dentro de sí una varita mágica para mantenernos en un estado de encantamiento general.

Cuando miramos televisión, entramos en un universo de fantasía, aunque se trate del noticiero con las peores noticias del mundo. Allí las vivencias internas pueden convertirse a nuestro antojo en lo que queramos. La televisión “se introduce” y al mismo tiempo nosotros “nos introducimos” en ella. Como sea, hay una sensación onírica de placer y ensoñaciones. Esto explica un poco porqué los adultos asociamos “descanso” con “mirar televisión”.

Ahora bien, los adultos estamos tan acostumbrados a “ser mecidos” por la televisión encendida, que podemos comprender que los niños -que en ocasiones pasan muchas horas sin mirada de un adulto, sin dedicación para el juego y sin propuestas creativas- encuentren también una sensación agradable y placentera. Por lo tanto no sería muy honesto de nuestra parte, enfadarnos con ellos, y mucho menos con el aparato.

Si consideramos que los niños pasan demasiadas horas frente a la televisión, tendremos que aceptar que el problema no es la televisión en sí misma sino que se ha convertido en la instancia más satisfactoria, gozosa y fiel que los niños han encontrado, a falta de algo mejor. Es un canguro ideal.  Gratuito. Y no tiene apuro por irse a casa. Si pretendemos que ellos reduzcan el tiempo que pasan pasivamente mirando dibujos animados, será menester proponerles -lo que sea- siempre y cuando entremos en comunicación con ellos. Todo niño pequeño va a preferir el vínculo con otro ser humano –o con un animal doméstico- antes que el vacío y la soledad.  Cuando el abandono está presente, la televisión apacigua y calma. Pero cuando la intensidad de una relación humana se pone de manifiesto, la televisión pierde su razón de ser frente a las necesidades ya satisfechas del niño.

Sin embargo a los adultos nos cuesta mucho hacernos cargo de entrar en una relación afectiva y de verdadera comunicación con los niños. La televisión encendida “nos salva” a los adultos, ya que nos permite “hacernos los sordos” respecto a nuestras incapacidades para escuchar a nuestros hijos, y por supuesto, respecto a las propias necesidades y deseos. Cuando el ruido y las imágenes inundan todo el espacio de encuentro, podemos simular que estamos juntos, pero en realidad cada uno está solo en su pequeño territorio afectivo.

Tengamos en claro que a la televisión la necesitamos más los adultos que los niños. Porque los más pequeños siempre están ávidos de comunicación, intercambio emocional, juego y palabras. En cambio las personas grandes  estamos más acostumbradas a refugiarnos en la soledad largamente aprendida y a defendernos de miedos muy arcaicos. Por eso la televisión nos tranquiliza a todos y parece imprescindible en los momentos supuestamente ideales para el encuentro, como las comidas, las cenas familiares, las últimas horas del día y los momentos previos a ir a dormir.

Si la televisión se ha convertido en casa en una presencia constante y ha invadido cada rincón del alma familiar, sembrando cada vez mayor aislamiento e incomunicación entre unos y otros; podemos probar, sin cambiar radicalmente las cosas, permanecer junto a los niños con la intensión de mirar un programa mientras intercambiamos algunas palabras. Veremos que probablemente los niños se interesarán por nuestra presencia. Tendrán algún acercamiento a través del juego o de un pedido cualquiera. Del mismo modo, cuando nosotros no estamos en casa y otras personas se hacen cargo del cuidado de los niños, nos corresponde también ofrecerles ideas creativas a esos adultos, que serán responsables no sólo de que a los niños no les pase nada malo, sino también de entrar en un vínculo de intercambio emocional, de cobijo y de cariño. Si eso existe, la televisión pasará a un segundo lugar en la vida cotidiana.

Por otra parte, vale la pena reflexionar o incluso “cronometrar” el tiempo que nosotros mismos pasamos frente al televisor. Veremos que es mucho más tiempo del que creemos. Si registramos que ese tiempo de aparente ocio, en realidad esconde una inmensa soledad y una gran dificultad para comunicarnos con los demás, quizás nos atrevamos a hacer algún movimiento a favor de los vínculos. Los niños, en consecuencia, harán lo propio.

La televisión puede ser, a veces, una buena compañía. Pero también puede convertirse en un muro que levantamos entre unos y otros. O entre nosotros mismos.

Autor/a: Dra. Evelin Kirkilionis.
Forschungsgruppe Verhaltensbiologie des Menschen Freiburg (Alemania).

Los padres que llevan a sus bebés en bandolera, fular o mochila portabebés, les están proporcionando una sensación de seguridad. Los bebés pueden percibir a sus padres a través de casi todos sus sentidos. Pueden escuchar el latido de su corazón, sentir su calor, observar sus expresiones faciales, percibir su olor… El movimiento, por sí solo, ya les resulta especialmente tranquilizador. Y si, además, los bebés van sentados erguidos con las piernas abiertas y las rodillas flexionadas, bien hacia arriba, sus padres, además, estarán poniendo en práctica una forma de prevención de la llamada displasia congénita de cadera. Para ello, no obstante, es necesario que los muslos del bebé formen como mínimo un ángulo recto, y preferiblemente algo más. De este modo, si el bebé va sentado a la cadera del portador o si es llevado de cara a él o ella, mantendrá la posición ideal para la maduración saludable de la articulación de la cadera. Si las piernas están flexionadas en un ángulo de más de 90 grados, (entre 100 y 110 grados) y separadas unos 90 grados, la cabeza del fémur encaja de forma óptima en el acetábulo (la parte cóncava de la articulación de la pelvis a la que se articula el fémur), favoreciendo el desarrollo saludable de la articulación de la cadera. Además, el bebé no permanece inmóvil. A través del movimiento de su portador, junto con sus propios movimientos, la articulación de la cadera del bebé recibe un estímulo constante, que favorece la circulación hacia estructuras que aún son cartilaginosas y propicia su maduración. En resumidas cuentas, este modo de llevar al bebé es una forma apropiada de prevenir la displasia de cadera.

Cuando se lleva el bebé mirando hacia el exterior, estos aspectos positivos desde el punto de vista anatómico se pierden. La postura de las piernas resulta poco favorable, ya que cuelgan hacia abajo, y puede que incluso se fuerze la articulación de la cadera al obligar a mantener las piernas estiradas. Podemos ver esto como algo especialmente crítico para el desarrollo de la articulación de la cadera, sobre todo en los primeros cuatro meses. Una posición estirada significa que la cabeza del fémur no encaja centrada en el acetábulo, lo que puede producir malformaciones.

Por si esto fuera poco, al llevar el bebé de este modo toda la postura de su torso resulta inadecuada. Si el bebé se sienta mirando hacia fuera en el portabebés, los tirantes echan sus hombros hacia atrás, provocando una postura demasiado erguida. En el peor de los casos, esta postura, en combinación con la posición estirada de la articulación de la cadera, fuerza la lordosis o curvatura lumbar. Además, el bebé no estará sentado sobre su pañal, sino que, más bien, el peso recaerá sobre el cartílago de la sínfisis púbica, la línea media de unión de los huesos de la pelvis. Esto significa que el peso del bebé recae sobre su entrepierna, lo que puede ser especialmente perjudicial para los varones ya que soportarán esa presión en los testículos.

Cuando el flujo de información es excesivo

Los bebés que van mirando hacia el exterior se ven confrontados a estímulos procedentes del entorno que no tienen modo de evitar si les resultan excesivos o molestos. Estos niños tampoco pueden leer las expresiones faciales de sus padres para ver cómo deben interpretar toda esa información. En caso de que esos estímulos sean molestos, no pueden mirar a la cara de sus padres para sentirse seguros de que todo sigue estando bien. Es verdad que los bebés llevados de este modo suelen estar muy excitados, despiertos y activos. Puede parecer que les gusta tener tantas cosas para ver. Pero nuestros pequeños aún tienen que aprender a distinguir la información importante de la que no lo es tanto, y también necesitan aprender a desconectar de los estímulos innecesarios. A menudo, la exposición a este flujo de información no termina en el momento justo, dado que los bebés no pueden protegerse de ello por sí mismos. Aunque los bebés, en esta posición, quieran apartar la mirada, no pueden hacerlo. Y por otra, los estímulos intensos pueden atraer y mantener su atención aunque sean excesivos para ellos.

Si se lleva al bebé de cara al portador, podrá apartarse de los estímulos excesivos cuando se canse de ellos. Además, la postura le permite relajar su cuerpo. Todo esto no es posible cuando los bebés van mirando hacia el exterior.

Hay muchas formas de llevar a tu bebé

¿Qué puedes hacer cuando tu pequeño quiere ver más mundo de lo que le permite la postura frontal habitual? Una posibilidad es llevarlo sentado a la cadera. El inconveniente es que esta postura puede cansar bastante al portador. Una buena alternativa puede ser llevar al bebé a la espalda, de manera que pueda observar el entorno por encima de los hombros del portador. Esto pocas veces es posible con los portabebés convencionales, pero se puede conseguir más fácilmente con un fular, una bandolera u otro sistema similar. En ambos casos, el desarrollo saludable de la articulación de la cadera está garantizado porque la posición de las piernas es equivalente a la de la posición frontal mirando hacia el portador. Además, la orientación hacia el cuerpo de los padres favorece el desarrollo del apego.

Mothering Magazine, n.º 137, julio-agosto de 2006

EL ALOE VERA Y SUS BENEFICIOS

23/06/2011 18:33:23

Autor/a: NAÁY BOTANICALS España

Esta maravillosa y regenerante planta es nativa de África (El Congo) donde hay más de 300 especies distintas. Hoy se cultiva principalmente en África del Sur, América Latina, y el Caribe. Y en España los cultivos mas importantes se encuentran en Las Islas Canarias (cuya calidad es reconocida en todo el mundo), y a lo largo de toda Andalucía.

La planta se caracteriza por unas hojas muy grandes y carnudas, configuradas en rosetones. En el interior de las hojas hay un jugo que corresponde a una savia mucilaginosa.

A lo largo de la historia, aloe vera se ha utilizado para multitud de usos que van desde afecciones a la piel hasta el estreñimiento. Aunque su fama se liga a la curación de la piel, practicas de protección, incluyendo tratamiento para el cáncer de piel en la medicina popular. En los siglos XVIII y XIX fue una de las plantas más prescritas, incluso hoy es una de las hierbas más populares en los Estados Unidos. Funciona tan bien curando la piel y aliviando el dolor que fue usada en la ciudad de Oklahoma para las víctimas de las bombas de Abril 1995.

Usos e indicaciones de la Aloe Vera

• Quemaduras leves de la piel, acné, irritaciones, dermatitis, aftershave, manchas, alergias, piquetes de insectos.
• El aloe gel puede mejorar los síntomas de los herpes genitales y ciertas condiciones de la piel tales como la psoriasis. Estudios adicionales podrían ayudar a confirmar estos descubrimientos. 

Aparte del cuidado y protección de la piel, Aloe también se usa para:

• Suplemento para el sistema gástrico, desde indigestión, síndrome de colon irritable y colitis han experimentado alivio tomando aloe vera. El Gel Aloe es a menudo confundido con otra parte de la planta conocida como "zumo de aloe", pero las dos sustancias son muy diferentes. El zumo de aloe (conocido también como aloe latex o aloe sap) es un líquido amarillo y amargo derivado de la capa exterior de la hoja de la Aloe Vera. Contiene sustancias que tomadas oralmente tiene efectos laxantes potentes. En un estudio de 35 hombres y mujeres con estreñimiento que tomaron cápsulas que contenían "zumo de aloe" y otros laxativos incluyendo psyllium (una sustancia natural con alto contenido en fibra) experimentaron más frecuentes deposiciones que los que recibieron placebo. Sin embargo, aloe da dolorosos calambres si se toma con frecuencia.
• Diabetes. Estudios preliminares sugieren que el zumo de aloe puede ayudar a bajar los niveles de azúcar en la sangre. Aunque son necesarios más estudios para valorar la seguridad y efectividad de la aloe vera en el tratamiento de la diabetes, parece probable que esta hierba puede ser un útil aditivo a la dieta, el ejercicio y un programa de medicación para la denominada diabetes 2. 
• Prácticas dentales.
• Virus HIV. El uso de la aloe puede estimular la efectividad de algunas medicaciones utilizadas en el tratamiento del virus de la inmunodeficiencia humana (HIV), pero se necesitan pruebas de investigación bien diseñadas para confirmar tales descubrimientos.
• En el futuro cercano podría utilizarse en gotas para los ojos por su habilidad para cubrir y protegerse de los rayos UV.
• Estimulantes inmunológicos y efectos anti- cancerígenos. Estudios en laboratorio con animales indican que sustancias activas contenidas en la hoja de la plata (tanto gel, como zumo) podrían tener efectos inmunológicos y anti-cancerígenos. Esta información ha inspirado la producción de una sustancia para personas con cáncer que combina la hoja de aloe, miel y ginebra. Sin embargo, estudios del uso de de esta sustancia en personas son escasas y, por tanto, la seguridad y efectividad de la sustancia no es conocida. 
• La Aloe también está siendo evaluada para el tratamiento del asma.

Todos estos beneficios y mas podras encontrarlos en las mas de 100 referencias de los productos NAÁY BOTANICALS.